Yo te quiero...y tú debes quererme.


 La aparición.


Los hombres no lloran.Los hombres no muestran sus sentimientos y menos hablar de ellos. Y preferiblemente si no los tienen mejor. Esa fué la educación que recibí.
Soy el pequeño de tres hermanos de una familia adinerada.
No se nos ha mimado, al contrario. Nuestros padres fueron  concienzudos respecto a nuestra independencia. Y más meticulosos si cabe respecto a coger lo que se suponía que era nuestro. Y sobre todo no demostrar los sentimientos.
Así que, yo desde pequeño tuve que ocultar mis sentimientos, fingir e imitar a mis hermanos.
Me iba bien hasta que un día....
Toda mi vida era como mis padres me habían enseñado que debiera ser. Como mis hermanos tenía mi propia empresa y me iba muy bien. Salía con chicas muy guapas. Todas estaban dispuestas a salir conmigo pese a saber yo, que si no tuviera dinero muchas de ellas no se habían acercado a mi, pero era quien era. 
Entraba en todos los sitios y me conocían todo el mundo y todas las chicas querían conocerme. Tal vez por tener tantas opciones con casi cuarenta y ocho años no me había casado. Y tampoco era algo que necesitara.Había convivido con varias novias. Tenían facilidad para entrar en mi casa y no querer salir de ella. Y yo... no aguantaba mas de dos años con la misma persona. Cabe decir que nunca he sido fiel. No concibo ese tipo de relación. Siempre pensé que el ser humano no estaba hecho para  ser fiel. Que eramos animales unos mas racionales que otros.
Como iba contando. Mi vida cambio. La puerta del local se abrió y alguien entró  en el local y...el tiempo se paró. Desde donde estaba no podía divisar si era hombre o mujer. Sentí una presencia antes de que aquella persona llegara  al centro del local. Giré la cabeza y busqué lo que había llamado mi atención sin hablarme. El local estaba abarrotado de gente. Me era imposible distinguir quien había entrado. Los Domingo en los locales de La Cava Baja, era imposible tomarse un Vermut sin ser pisoteado. 
Yo sabia que alguien estaba captando mi atención. Era como cuando tienes la sensación de ser observado. En ese momento desé que fuera una mujer. Menudo chasco me llevaría que no lo fuera. Me levanté y fui en su busca.  A cada paso tenia que disculparme para que me dejaran paso. Y como una fuerza de la naturaleza me tope con ella. Lo supe, era ella y solo podía ser ella. Ella ni me miró. Se dio la vuelta y habló con una chica. Yo volví a mi sitio con mis amigos. Ellos vieron el color que había adquirido mi cara y se preocuparon .
—Estoy bien, sólo que he conocido a la mujer de mi vida.
— Bueno, adiós a Jennifer. Al menos ha durado más que la última —dijo mi mejor amigo Drake.
—En serio. Ella es la definitiva. Lo he sentido.
Todos se rieron y  brindaron por mis ocurrencias. Era normal  que se rieran de mi. ¿Cuantas veces había dicho que la ultima era la definitiva?


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