Yo te quiero...y tú debes quererme.


El desplante


En otro momento les habría seguido la conversación, pero mi mente no les acompañaba. Toda mi atención estaba en conocer a aquella chica.  Convencí a mis amigos para poder acercarnos en grupo ya que ella estaba rodeada de amigas y no parecía que tuviesen ganas de conocer a nadie y por primera vez tuve miedo al rechazo. Yo que lo tenía todo. Yo que podía entrar a cualquier mujer y ser aceptado. Ella me intimidaba. Me sentí pequeño mientras ella ni siguiera se había dado cuenta de mi existencia. 
Se compadecieron de mí y nos acercamos a ellas. Ya estaban sentadas, pidiendo la bebida. No parecía que les importara la gente del local. Sus atenciones estaban en su grupo. Me armé de valor y junto con mis amigos nos acercamos. Nos presentamos y dejé que mis amigos hablaran por mí. Que me vendieran como un producto que ella no pudiera rechazar. Habíamos utilizado esa técnica muchas veces y siempre funcionaba. Ella parecía inmune a nuestra técnica. Perdía el interés enseguida y volvía a entablar conversación con sus amigas. Llego un momento en que, nos tuvieron apartados del grupo. Mis amigos me dijeron que era hora de irse ya que no mostraban interés.
Yo estaba que me moría por dentro. Supongo que era mi ego. No estaba acostumbrado a que me dieran de lado y menos si no había un oponente. Ella simplemente no estaba interesada. No era que hubiese alguien mejor, más guapo, o con más dinero, simplemente, prefería estar con sus amigas.
Volvimos a nuestro mesa y estuvimos bebiendo y yo más de lo normal. Y decidí buscarla por Facebook. Y la encontré. La envié una solicitud de amistad. Y esperé. Vi como cogía su móvil y vi como lo volvía a guardar. Miré mi pantalla y no me había aceptado. Salí enfilado hacia ella.
   -  Te he enviado una solicitud de amistad en el Facebook y no me has aceptado.
Me miró como quien no entendía lo que le había dicho. Insistí.
-       -   ¿No quieres que seamos amigos en Facebook? - Volví a preguntar.
-       -   No me importa que seamos amigos en Facebook.
-       -  ¿Entonces porqué no me has aceptado?
-       -  ¿Por qué todavía no he visto la solicitud? – me dijo a modo de pregunta.
-       -  Te he enviado la solicitud y te he visto mirar el teléfono pero no me has aceptado.
-       -  ¿Lo dices en serio? He mirado el móvil pero…no sabes lo que he podido mirar, si es Facebook, Hi5, un mensaje o Instagram. ¿Y vienes a reprocharme que no te haya aceptado como amigo?
     Al oilo de sus labios, me di cuenta de que sonaba fatal. Me había precipitado y ahora me sentía estúpido.
-        - Tienes razón, perdona – articulé sin saber que decir para arreglarlo.
-        -  Perdonado. Cuando tenga tiempo ya te aceptaré.
-        -  ¿Te invito a una copa y así me perdonas?
-        -  No hace falta, nos vamos ya. Otra vez será.
Con la misma se levantaron todas. Era como si fueran una sola persona. Ella se levantó y todas las demás también. Eran seis chicas. Y se largaron.
Regresé a la mesa con mis amigos. Estaban impresionados del desplante que ella me había hecho.
Y pensé… esto no quedara así.



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