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Mostrando entradas de febrero, 2018

La persona a tu lado.

La persona a tu lado. Desde mi posición podía observar la incipiente carne que empezaba a colgarle del cuello. Las arrugas cada vez se hacían notar.   Su pelo se estaba volviendo canoso. Se estaba convirtiendo en mi zorro plateado. Me pareció atractivo. Estaba envejeciendo a mi lado. Han pasado muchos años desde nuestro primer beso. Toda una década pero mi amor hacia él no había cambiado. Cierto que hay días en que… pero había más días en que le comería a besos. Ahora entiendo a la gente mayor al hablar de amor. Ese amor maduro que precede a la tempestad. Ese amor que sabe a gloria. Ese amor que no estresa. Ese amor que complementa. Llega   si darte cuenta y…fluye la paz. Me gusta observarle cuando hace sus cosas. Escondo mi mirada en un libro bajo mis gafas de leer y le observo. Espió cada movimiento, cada gesto y me deleito con su   imagen. A veces me pilla y me pregunta. -           ¿Qué miras? -           Nada Y sigue con sus cosas -           ¿Qué miras? -   

Intolerancia

Intolerancia. Hay intolerancia a la leche. Hay intolerancia al gluten ¿Pero hay intolerancia a … los hombres?  -Pensó que eso no era posible, pero ella estaba viviendo una situacion que se asemejaba a ello. Su psicólogo le había dicho que era una especie de intolerancia. Ella se rio porque asociaba la intolerancia a los alimentos no a un ser humano. Pero pensándolo bien, en el fondo ella era consciente de que  si ahora mismo  tuviera un encuentro con alguno le sentaría mal. Seguro que acabaría con una indigestión muy grave. Su psicólogo le decía  que era normal después de un divorcio. La separación de alguien con la que has compartido tu vida, tus ilusiones, tus penas y…has tenidos hijos con él. Lejos de sentirse acongojada, se sentía libre y feliz.  Hasta estaba pensando en hacer una de esas famosas  fiesta de divorcio ya que estaba en el comienzo de su nueva vida. Tal vez ahora pudiera hacer todo aquello que nunca pudo hacer por formar parte de un equipo, ahora en solitari

Lo que quiero por San Valentin eres tú.

Lo que quiero por San Valentín eres tú. Literalmente eso es lo que necesito. La necesito a ella. No sé cómo nos hemos podido convertir en dos extraños.   Cuando nos conocimos ella era romántica, dulce, simpática. Era perfecta para mí.   Lo tuve claro, ella era la persona. De eso han pasado casi veinte años y ahora somos dos extraños que se soportan y crían a sus hijos. Cabreados, malhumorados y sin ganas de compartir nada juntos. Quiero ante todo reconocer mi parte de culpa. Dos no discuten si uno no quiere. Y yo perdí la paciencia hace mucho con ella y ella al final también.   He visto amigos divorciándose y alguno que otro me ha invitado a hacerlo, pero lo que ellos no entienden es que yo en el fondo tengo fe en ella. Sigo esperando que alguna vez nos encontremos. No quiero divorciarme porque entonces la perderé para siempre. Ahora   mismo la tengo a   mi lado y …. Sé que es la fecha de los enamorados, que debería hacer algo. No me sale. Ya perdimos ese cariño, ese   hace

Ser mujer

Ser mujer. De donde yo vengo, ser mujer no significaba mucho. Te eligen con quien debes casarte. Te casan siendo muy joven. Te casan a cambio de ¨dote” (dinero). Y si tu marido muere, si tiene hermano se queda contigo ( hay que  aprovechar el dinero que se ha pagado por tí). No tienes mucha voz. Tú marido puede tener otras esposas, amantes y con ellas hijos. Tú no puedes decidir. El marido tiene el poder de decidir. Te pega, te maltrata. Si eres de las que tiene sueños. A veces es difícil poder mantener esos sueños. Si quieres estudiar, se da prioridad al hombre para que estudie y tú que friegues los platos, cuides la casa, cuides a tus padres hasta que un hombre te saque de tu casa. Todo eso es  o era de donde yo vengo hace treinta años. Y ¿Cómo es ahora? Pregunto a mis compatriotas y mucho no ha cambiado. Ser mujer en España hoy en día… no tener las mismas oportunidades que un hombre. Ver como una hombre te puede matar, violar, intimidad. No vales lo mismo que un h

Una cita para San Valentín

Una cita para San Valentín. Una vez  a la semana se encontraba con ella en la cafetería. Él le sonreía y ella le correspondía con una sonrisa más perfecta. No se atrevía a pronunciar palabra por si la magia que estaba naciendo entre ellos dos desapareciera. Cada día esperaba ansioso el momento de encontrarse con ella.  Sus amigos le habían animado a que le dijera algo, que le invitara a un café, que le hablara, que no solo le sonriera, si no que, diera un paso  hacia delante. Él era tímido y tenía miedo al rechazo como cualquier otro. El día antes de San Valentín, ella entró en la cafetería,  y a él se le paró el corazón. Estaba más guapa que de costumbre, si es que cabe estar más guapa. Ella se tomó su café con su amiga y cuando iban a pagar, él se levantó de su mesa y sin ser consciente del todo se fue directo al camarero. -  Pago la cuenta de las señoritas. Las dos chicas se quedaron mirándole sin atreverse a  decir nada. El se sintió morir, su timidez se estaba adu

En San Valentín no te quedes esperando

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En San Valentín no te quedes esperando. Foto cortesía de Anita.

El cazador de sueños en San Valentin

El cazador de sueños en San Valentín. Se miró al espejo y reflexionó sobre su plan. Lo que al principio le parecía un buen plan, ahora se le antojaba que podría ser que no fuera tan bueno ¿y si le rechazaba? Tenía miedo. Pero ahí estaba él, organizando una cena. No una cena cualquiera. Era la cena. La cena de San Valentín. Era consciente de que la información que ella había recibido de él, pudiera ser confusa y por eso quería arreglarlo. Quería compensarla por quererle. Eso pensaba él, que ella le quería. Y surgió otra duda ¿Y si no era cierto?  La imagen que veía en el espejo, le recordó el calor que emanaba de él, cuando ella le acariciaba las mejillas. Recordó lo bien que se sentía cuando estaban juntos y de lo mucho que le echaba de menos cuando ella no estaba. Estaba seguro que si ella no estuviera a su lado, le faltaría el aire. Con esa certeza fue en busca de la carta que le había escrito por San Valentín. Se sentó para darle los últimos retoques y empezó a leer.  
El corazón quiere lo que quiere. Se levantó aquella mañana con una sensación desagradable. Tenía el frio metido en el cuerpo y eso que era casi verano.  Sabía lo que le ocurría pero no quería aceptarlo. Estaba enferma de soledad pese a tener una relación.   Había oído a mucha gente contar que se sentían solos pese a tener relaciones y nunca lo entendió. Hasta ahora. Tenía que tomar una decisión.  Cogió el móvil y escribió.  -Me hubiese gustado que lo nuestro  hubiese tenido un final feliz. Y como si estuviera esperando el mensaje de ella, él contesto enseguida.  -¿Se ha terminado  por whatsapp y  por sorpresa?… Hablas en pasado. - Sólo que no puedo seguir fingiendo que todo va bien. Ya no puedo seguir permitiendo que tus palabras me hieran. Ya no puedo seguir con la presión que supone saber  que estas esperando que  la cague como todas para que al final puedas decir que …tenias razón. Prefiero darte la razón ahora que todavía mantengo la cordura. Me recuerdas tod