Lo que quiero por San Valentin eres tú.


Lo que quiero por San Valentín eres tú.

Literalmente eso es lo que necesito. La necesito a ella. No sé cómo nos hemos podido convertir en dos extraños.
 Cuando nos conocimos ella era romántica, dulce, simpática. Era perfecta para mí.  Lo tuve claro, ella era la persona. De eso han pasado casi veinte años y ahora somos dos extraños que se soportan y crían a sus hijos. Cabreados, malhumorados y sin ganas de compartir nada juntos.
Quiero ante todo reconocer mi parte de culpa. Dos no discuten si uno no quiere. Y yo perdí la paciencia hace mucho con ella y ella al final también.  He visto amigos divorciándose y alguno que otro me ha invitado a hacerlo, pero lo que ellos no entienden es que yo en el fondo tengo fe en ella. Sigo esperando que alguna vez nos encontremos. No quiero divorciarme porque entonces la perderé para siempre. Ahora  mismo la tengo a  mi lado y ….
Sé que es la fecha de los enamorados, que debería hacer algo. No me sale. Ya perdimos ese cariño, ese  hacer por el otro. Los últimos cinco años, mi hija mayor le ha llevado las flores que yo compré para ella.  Los trillizos pisan fuerte y ya el año pasado ellos también quisieron regalo para ella. Pues este año, compraré las flores, plantas y se lo daré a los niños para que se lo den a ella mientras yo estaré en un rincón viendo como se alegra con ellos.
¿Qué nos ha pasado? ¿Cómo puedo volver a ella? Hay tantas barreras, tanta mierda entre los dos… Lo que yo quiero por San Valentín es a ella. Quiero a la persona que elegí en su día. Sus risas, su alegría, su punto de locura. Ahora la veo y… no es feliz, más bien amargada y yo tampoco ayudo mucho, la última vez que me dijo que no era feliz le dije: así era la vida. Que había que apencar con lo que teníamos. Me salió y era lo que pensaba pero se me olvidó que ella era sensible y que las cosas que le decía le podrían hacer sufrir y… no me importaba.
 Y ahora veo cambios en ella. Su actitud ha cambiado. Apenas me recrimina nada.  Es como si ya no esperara nada de mí. Como si mi mera existencia no era indispensable. Prefería cuando intentaba hacer de mí una  mejor persona, a su manera claro. Cuando discutíamos, cuando me recriminaba las cosas que no había hecho y que ella tenía que hacer. Ahora, es como si no le importara. Hago las cosas adrede para ver si me dice algo y no. Pasa de mí. Y eso… me ha preocupado.  Mis amigos dicen que a ver si tiene un amante. Y yo no lo creo. Apenas tiene tiempo, cuatro hijos, trabajo y un marido que le da más trabajo que felicidad. Mis amigos se callan. He visto a muchos de ellos no disponer de tiempo y tener líos amorosos y eso me está asustando. ¿Se supone que las mujeres son diferentes verdad?¿ O eso era un tópico?
No creo que me asuste que tenga un amante. Creo que no, me asusta que me deje, que pueda querer a otro como me quiso en su día. Ese amor es un privilegio que…necesitaría recuperar y sinceramente no sé cómo. Supongo que no sé cómo porque no me sale natural.
Estoy atrapado en mi propia telaraña y no sé cómo salir.
Feliz San Valentín.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La carta que nunca llegó.

Dejaste de mirarla.

La persona a tu lado.

Un tipo fiel. Un tipo normal.

Ser mujer

Yo te quiero...y tú debes quererme.