Ser mujer

Ser mujer.

De donde yo vengo, ser mujer no significaba mucho. Te eligen con quien debes casarte. Te casan siendo muy joven. Te casan a cambio de ¨dote” (dinero). Y si tu marido muere, si tiene hermano se queda contigo ( hay que  aprovechar el dinero que se ha pagado por tí).
No tienes mucha voz. Tú marido puede tener otras esposas, amantes y con ellas hijos. Tú no puedes decidir. El marido tiene el poder de decidir. Te pega, te maltrata.
Si eres de las que tiene sueños. A veces es difícil poder mantener esos sueños. Si quieres estudiar, se da prioridad al hombre para que estudie y tú que friegues los platos, cuides la casa, cuides a tus padres hasta que un hombre te saque de tu casa.

Todo eso es  o era de donde yo vengo hace treinta años. Y ¿Cómo es ahora?
Pregunto a mis compatriotas y mucho no ha cambiado.

Ser mujer en España hoy en día… no tener las mismas oportunidades que un hombre. Ver como una hombre te puede matar, violar, intimidad. No vales lo mismo que un hombre. Debes luchar mucho por llegar a donde él llega.
 Tú como mujer debes demostrar que vales y el hombre por ser hombre se da por hecho que vale.
Ser mujer en cualquier parte del mundo es difícil. ¿Porque es difícil cuando somos nosotras las que damos vida? Ellos nacieron de nosotras, les criamos, tienen madres, hermanas, primas, amigas…. ¿donde se rompió el eslabón para vernos con menos cariño? ¿Qué pasó? Ese niño al que adorabas, al que has criado, el niño de tus ojos… ¿maltratará a una mujer?
Menos mal que no estamos solas en este camino. Hay hombres de cariño, hombres extraordinarios que están a nuestro lado en esta lucha que tantas vidas cuesta.
Yo de pequeña no quería ser mujer. No tenía ninguna ventaja ser mujer. Pero tuve una madre que era una luchadora. Ella me enseñó que podía ser lo que quisiera en esta vida pese a que su vida no fué fácil, pero era decidida y muy, muy fuerte. Ella me inculcó valores y mucha fuerza. Ella murió siendo yo una chiquilla pero hizo un buen trabajo. Dejo unas huellas imborrables. A ella recurro cuando decaído porque sus palabras en mí habitan.

Es importante la educación que demos a nuestros hij@s. Aunque parezca que al hacerse mayores todo se perderá, doy fe que no es verdad. Cuando mi madre murió yo apenas contaba con diez años y ahora tengo cuarenta y tres y sigo recordando muchas cosas que me enseño. No dejemos de educar a nuestros hij@s, de ellos depende la igualdad del futuro. 
Esta lucha es larga. Vamos ganando pasos todos los días.

Feliz día de la mujer y de los hombres extraordinarios que nos acompañan.


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