Cosas que te pueden pasar



La vendedora de placer.


Se despertó sobresaltada. Volvía a tener la misma sensación que le llevaba persiguiendo desde hacia tiempo. Sensación que no quería recordar. Sensación que volvía día tras día cuando había hecho algo que no era habitual.
Se arrastró hacia el baño. Y descubrió que otra vez se había vuelto a quedar en cueros. Se miró el cuerpo en busca de arañazos.Su cuerpo estaba libre de moretones. Se metía en la cama vestida y se levantaba desnuda. Eso le ocurría cuando se masturbaba en sueños.
Abrió el grifo dejo que el agua cayera sobre su cuerpo y le despejara.
Intento recordar la conversación con esa mujer mientras el agua buscaba cobijo en su pelo afro.
Dudó.¿ Fue una conversación real o ese había sido el sueño?
-¡ Hola guapa! - Le había sonado el mensaje en una de las tantas redes sociales que tenia. Através de ellas se iba haciendo amig@s de todas partes del mundo y últimamente se había hecho amiga de una chica de su misma ciudad. Hablaban a menudo y le gustaba charlar con ella.
¿Cómo estas guapísima?
- ¡Muy bien! ¿ y tu?
-Acabo de entrar en casa, estoy en la cocina tomando un zumito antes de acostarme.
- Tú, al contrario que la mayoría de la gente, duermes cuando los demás están despiertos.
- Si, al ser un producto poco atípico mis horarios también lo son.
- Ya te digo.
- En fin, estoy contenta porque he vendido.
- ¡Que bien! ¿ hay veces que no vendes?, ¿ que la clienta lo pruebe y no se lo quede?
- Si claro. ¡Ojala! vendiera siempre.
- Pues es un poco...no se... un producto como ese... probarlo y no quedártelo. Yo sigo admirando tu profesionalidad, es estar en un momento tan intimo, tan placentero para ellas. Y tu delante.
- Si y ademas esta clienta, la de esta noche era  muy guapa, sexy. Un cuerpazo.
- Pobre, vaya marrón.
- La verdad que si. Hoy es de esos días que he llegado a casa bastante mojada.

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