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Mostrando entradas de noviembre, 2018

Las mamis

La mami del pasillo verde. Bajé del coche sofocada pese a que hacía un  frió helador. Abrí el maletero y saqué el carro bi-plaza especial. Abrí la puerta del más pequeño. Le saqué de su sillita y le metí en el carro. Rodeé el coche y fui a por el mayor. Noté el dolor profundo justo cuando me dijo el mayor que le cogiera en brazos.  El pequeño me miró con ojos tristes. Tenía fiebre, 39,9 grados marcaba el termómetro cuando decidí llevarle a urgencias. Saqué al mayor de la silla y le llevé en brazos al carro. Mi cuerpo se estaba resintiendo.  El dolor me observa desde abajo y me sonríe. "Ya te dije que no te iba a dejar en paz. Hoy, empezaré por tus piernas e iré subiendo dándote fuertes latigazos hasta llegar a los riñones mientras organizo una gran fiesta con mis amigos por tu coxis y no creas que pararé en esa zona. No. Seguiré por toda tu espalda llegando casi a invalidar tus manos para que no puedas coger en brazos a tus hijos". Hice oídos sordos. "¿Sab

Las cartas

Tú eres mi destino. ¡Querida mía! Tus palabras me han sonado duras y vacías. No sabía que estábamos en ese punto en nuestra relación. Es cierto que omití muchas cosas a lo largo de estos quince años pero nunca te mentí. Si me hacías una pregunta directa, te contestaba, si no preguntabas, no contaba nada. Siempre pensé que no hacías las preguntas adecuadas porque no querías saber. Pensé que ambos aceptábamos la relación que teníamos porque nos necesitábamos. Nuestro proyecto era acabar juntos, envejecer juntos. Y estamos cerca.  Te dí tu espacio cuando desaparecías porque entendía que lo necesitabas. Y cuando volvíamos a estar juntos era como si nunca nos hubiésemos separado. Tú eres mi destino. Lo supe nada mas verte en esa cafetería de París. Llevabas dos trenzas africanas que te dejaban la frente totalmente despejada para que yo pudiera ver esos labios carnosos pintados de color burdeos y esa sonrisa que viste toda tu cara como una melodía de una canción melancólica.

Intimo y personal.

Yo, en primera persona. Me gustan los fines de semana porque es cuando puedo descansar. Pensareis que es lo habitual para tod@s. Para mí es lo más porque sufro de Síndrome de Fatiga Crónica, Hipertensión, Lupus, Síndrome de Sjorgren y Fibromialgia. Así que...tengo un cúmulo de dolores, fatiga y es un sin vivir. Pero para mí mis enfermedades no me definen, a si que solo forman parte de mi vida. No diré que no es duro, es muy, muy duro, hasta el punto de tener mi vida limitada. No puedo hacer planes porque llegado el momento no sé si podré ir. Pero a lo que iba. Me encanta los fines de semana porque es cuando tengo ayuda en casa. Y puedo dedicarme si tengo fuerzas a escribir. Me subo a mi habitación con el portátil y música, empiezo a divagar con mis personajes.  Los niños están en su habitación jugando un juego que se han inventado; "Sabana con dinosaurios" y mi marido preparando su próximo post de Recursos Humanos. Con esta paz me siento afortunada porque dentro de