Somos extraños en un mundo perfecto.



Somos extraños en un mundo perfecto.

Cada tarde, a la misma hora, el anciano veía al mismo hombre sentarse en el parque. Parecía que venía del trabajo. Era como un reloj. Aquella tarde decidió hablar con él. 

¡Buenas tardes! ¿El trabajo bien?

¡Buenas tardes! Sí. El trabajo bien.

¿Entonces el venir aquí todos los días es una especie de mantra?

Vengo huyendo de mi vidaContestó a bocajarro. Decirlo a otra persona le alivio y más a un desconocido.
¿Y eso?

Vengo al parque para despejarme. Después de un día duro de trabajo, irme a casa y enfrentarme a otra catástrofe con mi mujer… No tengo fuerzas suficientes.


¿Y ella qué opina? Sé que nos nos conocemos. Podría ser una pregunta muy osado por mi parte.

Lo miró extrañado. No entendía que tenía que ver ella en todo aquello.  Y continuó el anciano.

Sobre que pases cuarenta y cinco minutos todos los días aquí de Lunes a
Viernes.

No lo sabe.

El señor mayor asintió con la cabeza.

¿Dónde piensa ella que estás?

Sinceramente, creo que le da igual. La primera vez me preguntó. La segunda no.


Supongo que se dio cuenta de que la mentiste.

Es posible.

Se hizo un silencio ente ambos.
Digamos entonces que llevas engañando a tu mujer, a la que consideras la mujer de tu vida, me aventuro a decirlo, durante dos meses. No quisiera meterme donde no me llaman, pero la edad es como si nos diera permiso para decir lo que pensamos. Si crees que soy un meteme en todo al ser un extraño por favor, dímelo.


⸺No. Tienes razón. A veces casi es mejor hablar con un extraño. Y viéndolo así….
Principio de honorabilidad: no mentir a tu pareja, a no ser que sea indispensable. Y la estás mintiendo por una nimiedad.


Se quedó perplejo.

¿Honorabilidad? ¿Esa palabra existía? ¿Qué persona hablaba así? Pensó.

Te aconsejo empezar por el principio Le dijo.

¿El principio?

Sí, el principio. Olvídate de todo. Recuerda lo que te enamoró de ella. ¿Pero sigues enamorado de ella?


No lo sé.

Eso es lo primero sobre lo que debieras reflexionar. Saber si la quieres todavía.

Se supone que es lo que vengo al parque a hacer. Aclarar mis ideas lejos de los problemas que me invaden.


¿Por qué no lo habláis?

Es complicado. Hace como un mes que apenas nos hablamos.

¿Por qué ?

Una discusión llevó a otra, y otra, y al final, decidimos dejar de hablar
para no discutir.

Discutir es bueno, en su justa medida.

Nosotros discutimos por todo. Discutimos por los niños, la casa, por la perra, por un vaso, por todo. Tenía tanta rabia acumulada que acabé diciendo cosas de las cuales me arrepiento, pero sé que ya cruzamos el umbral y no sé cómo volver atrás.

Ya. Y la solución es venirte aquí y sentarte esperando que el universo lo arregle. Siento decirte que es una actitud cobarde. No concibo poder dormir todas las noches al lado de la mujer que elegí; al lado de la persona que quiero, que amo, sin tocarla, sin sentirla.
Se calló. Sabía que tenía razón.


“¿Cuándo dejó de importarle no tocarla?, ¿Cuándo dejó de importarle poco todo lo relacionado con ella? ¿Acaso era cobarde? Muchas noches oyó sus sollozos. Muchas noches ella intentó tocarme. Tantas noches ella dio los pasos y todas esas noches yo la rechacé. ¿La seguía queriendo? Había días en que la aborrecía. Y días que la echaba de menos. Pero no a la mujer que tenía a mi lado sino la que fue”
¿Has evolucionado? Le preguntó el anciano.


¿Cómo?

Si has evolucionado. A muchas personas les pasa.

Le miró con cara de póker. Y acto seguido el anciano se explicó.

Apuesto que echas de menos la antigua vida que tuviste con ella. No la que tienes ahora.

Sí.
Pues no has evolucionado. Y seguro que ella sí.
¿Por qué dices eso?
Es sencillo. Echas de menos la vida sin responsabilidades. Cuando la situación cambia, uno debería intentar cambiar o por lo menos intentarlo. A lo largo de mi vida he ido cambiando según las circunstancias. Nunca he sido el mismo después de cada acontecimiento. Y mi esposa siempre me lo ha agradecido. Y así he sido un compañero con quien envejecer, como dice ella. He visto matrimonios que iban a la deriva porque uno de ellos no había evolucionado. Porque uno de ellos no estaba a la altura de las circunstancias. En vuestro caso, ¿quién de los dos no lo está? ¿Ella o tú? ¿O ambos?

“¿Tendría razón?" Se preguntó.
¿Qué estará haciendo tu mujer ahora mismo?
Pues haciendo los deberes con los mellizos y revisando los deberes de la
mayor.
Entonces en vez de compartir esos momentos duros con ella, te vienes a un
parque a relajarte. Le dejas todo el peso de la familia.
Estaba dando en el clavo y dolía. Prosiguió.
Al menos no vas al bar. Conocí a personas que iban al bar y llegaban borrachos a casa. De lo que estás haciendo al paso del bar no hay mucho recorrido. Reflexiona sobre lo que realmente quieres hacer. Y en lo que te gustaría hacer. ¿Qué crees que recordarán tus hijos? Que era mamá quien hacia los deberes con ellos. Nunca estarás en esos recuerdos. Apuesto que en la casa de tu niñez fue así y por consiguiente en la tuya también. Repetimos patrones.
Se hizo el silencio mientras masticaba unos cacahuetes que previamente me había ofrecido. Masticábamos casi al unísono y el ruido de fondo de los niños que jugaban en ese parque me hizo despertar. Sentí una punzada de dolor. No recordaba la última vez que había llevado a mis hijos al parque.
Ella los llevaba. Los fines de semana, iba yo a lavar los coches o me inventaba algo que hacer para no pasar tiempo con mi familia. Mi tiempo era para mí.
Sentí tristeza.
Bueno, me marcho. He quedado con la mujer de mi vida. Llevamos cuarenta años juntos y no concibo la vida sin ella. Por eso hago lo que sea para que ella sea feliz y permanezca a mi lado. Intento que sea dichosa todos los días porque nunca sé cuándo la perderé y no quiero arrepentirme de lo que no hice. El mero hecho de estar conmigo me hace sentir vivo. Yo te aconsejaría que te preguntaras si la quieres y si es así... Empezar desde el principio.
La vi llegar y él acercarse a ella. La cogió la cara con las dos manos y la dio un beso apasionado. Sentí envidia. ¿Cuándo fue la última vez que besé a mi mujer así? ¿O simplemente la besé?
Ella le sonrió e intentó zafarse de su abrazo. Él la agarró y la atrajo hacia sí. Parecían dos chiquillos.
Miré la hora. Hoy no me quedaría los cuarenta y cinco minutos de rigor. Hoy
me iría pronto a casa.

No podía entrar con mi llave. Me asaltó una alarma interior. Ha cambiado la 
cerradura. ¡No! Mi llave entraba pero no podía girar. Respiré hondo. Había otra llave por la cerradura. Toqué al timbre. Oí como nuestra perra se situaba detrás de la puerta. Mi hija mayor vino a abrir la puerta.
¡Papá! exclamó ¿Qué haces aquí?
Vivo aquí.
Ya, pero es muy temprano.
He venido para ayudaros con los deberes.
¿Ah sí? Mi hija mayor parecía extrañada.
Sé hacerlo Intenté alegrar su cara de perplejidad.
Hace tiempo que ya no lo haces.
Pues hoy he venido para eso.
Se colgó de mi cuello y fuimos camino a su a habitación.
Los mellizos salieron al pasillo y me agarraron de las piernas. No podía moverme. Pero me sentía bien. Era como si el agobio que antes me producían esos momentos hubiese desaparecido.

¡Papá, nosotros también queremos que nos ayudes! gritaban los mellizos.
Intenté dar un paso hacia delante y estaba plantado en el suelo como un árbol. Todos querían una parte de mí, y yo me sentí feliz de que en el fondo todavía me quisieran.
Mientras ellos me tenían secuestrado. Busqué a mi mujer con la mirada.
Nuestra habitación estaba medio cerrada, puede que estuviera ahí. Mi hija mayor se percató y me dijo:
Mamá está en la cocina preparando la cena.
Los dejé y fui corriendo a la cocina. La observé. Estaba preciosa como siempre. Atareada y la cocina oliendo a ese olor familiar que sólo ella sabía conseguir con sus guisos. Me acerqué a ella por detrás y la abracé. Me quedé ahí respirando su olor. Pidiendo perdón mentalmente y deseando empezar desde el principio.
La giré y la miré a los ojos. En la profundidad la vi. Sentada esperándome.
La besé como hacía siglos que no lo hacía. Y me sentí en mi hogar



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Comentarios

  1. Precioso amiga! 🌹✨ La clave de la vida💓

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  2. Precioso amiga! 🌹✨ La clave de la vida💓

    ResponderEliminar
  3. Me gustó eso de la evolución en las personas...

    ResponderEliminar
  4. Gore me he emocionado muchísimo con ésta lectura.
    Cuántas personas q se verán reflejadas en ella.
    Wello done

    Su.

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