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Mostrando entradas de agosto, 2019

¿Qué es ser una buena madre?

¿Qué es ser una buena madre? Estaban jugando con la arena. Estaban felices y a mí me dio por la llorera. Él me miró y me oprimió la mano con cariño. ⸺ ¿Por qué lloras?, ¿estás bien? ⸺ ¿Crees que ellos se dan cuenta de mis limitaciones como madre?, porque al no tener buena salud, muchas veces no puedo estar lo disponible que me hubiese gustado. ⸺ Míralos, son felices. Tú estás haciendo un gran trabajo. Las lágrimas brotaban de mí como una fuente. Gracias que llevaba las gafas de sol. ⸺ Son seis años con esta enfermedad. Sean solo tenía dos años cuando enfermé, ¿crees que habrá notado mi falta? ⸺Para nada. Siempre has estado para ellos. Siempre. Les has dado lo mejor que necesitan, amor, educación y disciplina. ⸺Gracias. ⸺Gracias   a ti por ser una gran madre. Me cogió de las dos manos y las besó. Al fondo, el mar siendo testigo de mi recuperación.

Todavía por Poliana Ponte

Todavía –Mamá, ¿por qué hay tan pocos charcos? Así no puedo usar mis katiuscas –refunfuñó. Y recordé el día en que, muy atrás en el tiempo y en otra ciudad, llevaba las botas de agua con las que enriquecí a lo grande mi vida. Y es que me tocó el gordo, mi marido. Fue un pisotón lo que nos presentó. Se disculpó tras aplastarme unos cuantos dedos en un vagón de metro atestado de afanes humanos. Le repliqué que no se disculpara aún, pues continuaba, y con extraordinaria precisión además. Y así como quien no quiere la cosa, al intentar el extraño del tren deshacer el entuerto, y con ello acabar de reventar mis restantes deditos salvos, me eché a reír con tales ganas que me eché a llorar de tanto reír, lo que provocó que en medio de esa piscina de sardinas durmientes, perdiera la compostura, me tronchara, ya desternillada, continuase a voz en risa y terminara desalojada por escándalo público. Tu padre –rememoraba viendo a mi hija pintar una tormenta espontánea– trató de compen

Los niños y niñas no deberían enfermar

Los niños y niñas no deberían enfermar No soy de las personas afortunadas en la salud. Y desde que no disfruto de ella, pienso mucho en lo que decían las abuelas: ...Que lo primero era la salud. Recuerdo decir:  ⸺ ¡Anda!, lo primero el dinero y después la salud. El tiempo me ha demostrado que no. Primero salud y luego lo demás. Si tienes salud, puedes conseguir todo lo demás.   Me tocaba rehabilitación y en mi misma mesa estaba un niño de unos trece años.  Os parecerá una tontería, pero me chocó. Te esperas encontrar a gente mayor, gente de tu edad, no un niño que debería estar jugando. La segunda vez en rehabilitación al despedirse su madre, habló de quimio. Mi corazón se aceleró por segundos, pero no me atreví  a preguntar. Sé que lloré por dentro. La palabra quimio no es buena. Siempre me ha asustado. Aprendí el nombre del niño porque es un nombre precioso, igual que el de mi hijo: Guillermo. Hablé con él. Llevaba un parche en uno de los ojos. Era u