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Mostrando entradas de septiembre, 2019

Histeria Lane. No siempre la verdad es determinante.

Histeria Lane No siempre la verdad es determinante. Su mente no dejaba de cavilar situaciones. ¿Cómo lo manejaría? El camino empezaba a ser más largo de lo habitual. ¿Por qué le dijo a Mifu que estuviera pendiente? Era una bocazas. A veces es mejor no saber. Ya andaba cerca de su casa. Giró a la derecha. Enseguida vio la barrera bajada de la urbanización. Rebuscó en su bolso la tarjeta de acceso. El portero fue más rápido; al reconocerla, subió la barrera. ⸺¡Buenas noches, Rieka! No la esperábamos hoy. ¿Todo bien? ⸺¿Acaso debo notificar para venir a mi casa? ⸺le contestó de mala manera. El portero giró la mirada y observó el coche alejándose entre los chalets. Esperaba que él hubiese recibido el mensaje. Aparcó el coche en su calle, sin meterlo en el garaje. Apagó las luces y esperó. No ocurrió nada.   Había una luz encendida en su casa, la del cuarto de baño. Se sentía paralizada. 《 ¡Anda, vamos! ¡Eres una mujer fuerte! Deseabas la verdad, pues la verdad está

Histeria Lane.

Histeria Lane ¿Estás preparada para conocer la verdad? Acababa de entrar en un sueño profundo cuando sonó el móvil. Alcé la mano para cogerlo en mi mesita de noche. ¡No había mesita! Estaba desorientada. El móvil seguía sonando. Y caí en la cuenta que estaba en casa de mis padres. Encontré el móvil en el suelo. ⸺ ¿Sí?⸺ Pregunté con voz ronca y la boca seca. ⸺Soy Mifu. ⸺¡Ah!⸺dije casi irritada de haberme sacado de mi sueño Rem. ⸺Me dijiste, que te llamara sí aparecían ⸺Es verdad⸺contesté somnolienta ⸺¿Qué hora es? ⸺Son las doce de la noche. Estaba viendo una película y cuando han puesto publicidad he ido a la cocina a por agua y les he visto. ⸺ ¿En tu cocina?⸺ Pregunté con interés. ⸺No. Tenía la persiana subida y les vi en  tu cocina.   Has dejado la persiana media subida y así ha estado toda la semana. ¿Vas a venir? - Lo pensaré. Gracias. - De nada. Colgué el teléfono. Estaba a punto de cometer una locura.   O no. ¿Iba a ir? Sentada en el coche, con mi

Vivir es bello.

Vivir es bello Padezco, siento, lloro. ¿Es posible que esté rozando la locura? Soñar es bonito y sentir es glorioso. El dolor ya no existe cuando os miro. --Mamá, te quiero . --Es lo más bonito que me han dicho en mi vida. Os acaricio en la oscuridad mientras mi corazón se derrite al pensar que sois parte de mí. ¡Cuánto sufrimiento, cuánto amor! Estáis creciendo mientras este mal me consume, pero cuando os acuesto y os canto las canciones que me invento, no siento dolor. Sois mi medicina, sois mi duelo, sois mi vida. Cada día espero la caída de la noche para poder llegar a esa paz que invade mi cuerpo mientras os acuesto. Mi lema es: “imposible es aquello que tú decides no hacer”.   Ya   no es imposible no SENTIRLO. Ahora he encontrado cómo vencerlo. Como en aquella película, Qué bello es vivir ,  donde el personaje ve   cómo sería la vida de sus más allegados, si él no hubiese existido. Yo descubro como sería la mía sin vosotros y no me gusta lo que veo. Por

Yoyó

YOYÓ por Poliana Ponte. En casa del maestro, donde la voz salpica palabras dúctiles, me mira favorecido un oscuro lado del espejo. Resulta agradable verme anaranjada con cara de intención en su punto. Más al sur, plagado de salpicaduras que compiten entre sí, el espejo de David, desde su otro lado me da una tímida bienvenida, mientras tarda un tiempo en enfocar y dejarme pasar. La luz que acompaña enseña más de lo que elegiría a primera vista, pero acepto con agrado mi yo diario bregado, el tierno de algunos claros y, tras los besos, su pátina rosada. Mi espejo, en cambio, se toma una ristra de libertades, contemplándome inalterable desde todos los ángulos. El de mi lado señala vigoroso con el dedo la casilla de necesita mejorar, pero el otro, ubicado sin embargo mucho más cerca, solea las sombras parlanchinas, canta mi partitura, hermosa como ella sola, y se obstina en disolver las partes empañadas a las que llevo demasiado tiempo asomándome.

Creciendo en septiembre

Creciendo En el mes de enero hacemos promesas. Algunas se cumplirán y otras no.   Disponemos de trecientos sesenta y cinco días para elegir qué ser, qué ver, qué comer y si me apuras,   qué sentir. Mis promesas empiezan en septiembre. Voy al contrario que la corriente habitual. En este mes, intento resetearme y empezar desde cero. No quiero olvidar lo que he vivido, sino lo que he aprendido. Las vivencias son lo que nos convierten en lo que somos. Cada día sentimos algo que nos cambia; y como la materia, vamos cambiando nuestro estado mental, nuestra percepción…, hasta nuestros gustos. Algunas veces, llegado septiembre, no solía saber por dónde empezar, pero al final, como toda historia, empieces por donde empieces solo debes hacerlo como creas que debe ser. Creciendo en septiembre.